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¿Dónde está el verdadero límite de la IA en los hoteles? El CEO de Neobookings lo explicó en el Global Revenue Forum Madrid 2026

José María respondió con un ejemplo que cualquier hotelero reconoce. Un hotel de treinta habitaciones tiene un chatbot que responde preguntas, un asistente que redacta las respuestas a las reviews y una centralita que atiende llamadas. Tres herramientas, tres proveedores, tres bases de conocimiento distintas. El día que cambia un precio, una política de cancelación o el horario de un servicio, alguien tiene que acordarse de actualizar las tres. Pero casi nunca se acuerda de las tres. Ahí es cuando comienzan los problemas.
Pero es un problema mucho más simple de lo que parece: la información vive repartida en aplicaciones que no se hablan entre sí.
Dos niveles de adopción, y solo uno está resuelto
Técnicamente, explicó José María, casi cualquier cosa que un hotel se plantee ya puede ser automatizada; a día de hoy el poder que da la tecnología es prácticamente ilimitado. Lo que falta es que toda esa capacidad hable el mismo idioma dentro de la operación.
La mayoría de hoteleros ya usa ChatGPT o Claude para tareas puntuales como redactar un correo, generar una imagen, montar una campaña. Esa adopción ha sido rápida y es prácticamente universal en el sector. En ese sentido no hay novedades.
Pero hay un segundo nivel que casi nadie ha resuelto todavía. Ya no basta con preguntarle algo a la IA y recibir una respuesta. La inteligencia artificial necesita acceso a toda la información de la operación para poder decidir y actuar por sí sola. Ahí es donde entra la coordinación real entre canales: web, llamada, cobro, equipo.
Otros ponentes de la mesa coincidieron desde diferentes ángulos. Tomás Rodicio, de Nethits Telecom, señaló que el sector hotelero lleva años trabajando con APIs y sistemas conectados, así que parte de los datos ya está ordenada; el reto está en automatizar procesos rutinarios que antes se hacían a mano. Judit Segura, de Spirit Hotels, contó un caso contrario: automatizaron el check-in online y los mensajes por varios canales sin definir antes el flujo de comunicación, y el resultado fue caótico para el huésped, no una mejora. Aprendieron, dijo, que primero va la estrategia y después la herramienta.
La analogía del channel manager
José María lo explicó con un ejemplo que todo el sector conoce bien, el channel manager. Nadie mete a mano una disponibilidad distinta en cada OTA; existe una fuente única que reparte esa información hacia fuera.
Con la IA aplicada a la operación pasa lo mismo. Si el chatbot, la centralita, el motor de reservas y el CRM toman datos cada uno de su propia base, cualquier cambio hay que replicarlo a mano en cada sistema. Si todos conectan con una única fuente de información, mediante APIs o MCPs abiertos, ese cambio se propaga solo.
Para efectuar este cambio no hace falta centralizarlo todo de golpe. José María lo aterrizó en un ejercicio simple: durante una semana, que cada departamento apunte qué tarea le quita más tiempo: reservas, revenue, recepción, marketing, etc. De ese inventario saldrá, sin necesidad de una gran inversión, dónde hay que automatizar primero y qué sistemas deberían empezar a hablar entre sí.
Antes de sumar una herramienta más, el primer paso es decidir dónde se alojará, a partir de ahora, toda esa información.
¿Quieres que tus canales trabajen sobre la misma información? Hablemos acerca del lugar por dónde empezar.









